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Estoy segura que yo, el vecino, la comadre y todo el jardín de niños proclamamos tener la mejor mamá del mundo. La mamá es y será siempre estandarte de amor incondicional y desprendido. 

 Yo no quiero etiquetar a mi mamá como la mejor del mundo como tantos lo hacen de corazón sincero. Si todos decimos tenerla, pues entonces todas vuelven a estar en el mismo nivel que las demás. 

Lo que yo quiero hacer hoy es rendir tributo a una gran mujer.

Quiero hacer homenaje a la entereza que tiene de sobra para llevar con gracia cada circunstancia de la vida. A la mujer de una sola pieza, que predica con el ejemplo y es auténtica. Transmite alegría con solo estar en su presencia. Hoy elogio a la mujer que se enoja con dificultad y es de temple infinito. Felicito a esa gran señora inquebrantable ante los golpes de la vida…. que nunca presume de lo que hace bien, ni necesita aplausos. La gran maestra que pregona sin hablar y se entrega de manera incondicional…ejemplo intachable. Alguien que sin duda nació para servir a los demás y lo hace siempre con una sonrisa sincera en la boca.

Por eso es, y siempre será, el primer gracias que doy a Dios todas las mañanas. El más sincero, el de más sentimiento. El gracias que me hace ser mejor persona de lo que yo sería sin ella. El gracias que me hace ver cuanta fortaleza se necesita para ser una gran mujer. El gracias por todo este amor que recibo a diario. El gracias por siempre hacerme sentir tan especial. El gracias por el sabio consejo que me echa a andar cuando yo no quiero. El gracias por su valiosisima presencia en mi vida. El gracias por permitirme vivir cerca de ella. 

Gracias Dios mío por por permitirme verte a Ti en su ojos y en sus actos.

Mi admiración, mi respeto y mi ovación de pie a esta gran mujer. Mi corazón está pleno porque aparte de todas las cualidades que tiene, es mi mamá. 

Feliz día, mamá. Hoy, mañana o cualquier día del año. Feliz día es lo que te deseo siempre. Te quiero mucho. 

-T.Armenta