En nombre de la familia González Salinas, les damos las gracias por acompañarnos a despedir a mi abuela, María Esther.

Se fué de esta vida sabiéndose muy amada y como ella la vivió siempre: tranquila y llena de paz.

… y aunque todas la muertes parecieran una tragedia por lo difícil que es para los que nos quedamos aquí; en este caso la verdadera tragedia hubiera sido no conocerte, abuela.

Tragedia hubiera sido no crecer contigo y no conocer ese amor y ternura que te caracterizaban. Tragedia hubiera sido no poder presenciar ese gran ejemplo de mamá y esposa incondicional. Jamás salió un grito de tu boca, jamás se escuchó una queja de tu parte y nunca se te vió una cara larga o enojada. Tú sí sabías el secreto de ser una gran mujer.

Que gran ejemplo, abuela. Que gran ejemplo de educar hijos y atender a mi abuelo con tanto porte y gracia sin necesidad de aplausos y ejecutándolo a la perfección.

Ver como tus hijos te daban las gracias hasta el último respiro de tu vida, fue algo que me llenó el corazón. ¡Que mejor despedida! Te fuiste con honores y reconocimiento por la puerta grande.

Yo también te doy las gracias. Te despido de pie y aplaudiéndote. Me encantó que fueras parte de mi vida y yo ser parte de la tuya. Serás para siempre una pieza irremplazable en mi historia.

Atesoro mis miles de estancias a dormir en tu casa cuando era niña y como me cuidabas. Disfrutaba tanto estar ahí. Me enseñaste, sin darme cuenta, el amor desmedido de los abuelos a sus nietos.

También atesoro cuando a mis ojos de adolescente, creía que nadie me comprendía y tu me recibías siempre con los brazos abiertos e incondicionales.

Y qué decir de mi vida adulta… saber que podía llegar a tu casa sin avisar y ser recibida con con tanto gusto y sonrisas tan grandes era un verdadero regalo para mi.

Estoy segura de que estás muy feliz en la presencia de Dios y ya por fin junto a Tavito, como tú le decías a mi abuelo. Me da gusto también por él. Reunirse allá arriba ha de haber sido algo increíble que me hubiera gustado ver. Ya me imagino ese abrazo tan apretado y esas sonrisas en sus caras. A todos aquí nos da mucha paz saber que están juntos otra vez. Juntos y felices. Juntos y plenos.

Descansa en paz, abuela. Te llevas contigo toda nuestra admiración.

-T.Armenta