Estás volando en un avión. Toda va bien. No hay señales de emergencia, todo es fluido. Sin embargo, siempre hay algo en el fondo de tu mente…. las palabras que no quieres escuchar nunca.

Hoy por hoy el “brace for impact” es nuestro modo de vida. No necesitamos ir arriba de un avión. Estamos en eterno estado de inquietud, siempre preparándonos y esperando lo peor.

Desde dormir con el celular a un lado hasta comer cosas enlatadas y pasando por todos los “shades” de no saludar a gente que trae gripa y desinfectar el carrito del super antes de tocarlo con nuestras castas manos.

Llevo 44 años bajandole al baño sin cerrar primero la tapa. ¿Será que me espera una muerte más dolorosa y lenta por permitir que las bacterias vuelen por el aire cada vez que esa agua da vueltas y vueltas y contamina mi existencia?

Esa y miles de teorías más andan circulando hoy en día. Incluyendo la del niño que murió porque su mamá preparaba la comida mientras usaba su celular lleno de gérmenes…. inmediatamente a preocuparnos y dejar de hacer lo mismo.

Es como si la llorona llorara sin tener hijos. La idea es ir llorando desde antes de tenerlos, por si acaso. No se vaya a ofrecer después.

Por más ridiculo que suene, así vivimos. Estamos tan atareados preocupándonos por no enfermarnos que se nos pasa de largo la salud que sí tenemos.

La lata de atún no nos va a matar. Lo que nos está matando es la energía invertida en preocuparnos.

Le dedicamos horas a desinfectarnos las manos y baños públicos y lo que traemos lleno de mugre son nuestros pensamientos.

¿No será que lavándonoslas tantas veces nos sentimos limpios de algo que en verdad no sean nuestras manos?

No hay que creerse todas las historias que escuchamos o leémos. Yo no dudo que esas cosas pasen. Simplemente no veo porque todas tendrían que pasarnos a nosotros. No estemos esperando a que nos caiga una bomba cuando ni siquiera hay una guerra.

¡La vida es una! ¡Hay que aprender a confiar! Si no confiamos es porque tenemos miedo…. y tener miedo no es vivir.

A liberarnos de la posición de impacto. A disfrutar del vuelo al máximo. El trayecto tiene su fin y lo que más vamos a desear al aterrizar es haber invertido cada minuto en el aire haciendo lo que pretendíamos hacer: volar.

-T.Armenta